Un año más, un Galaxy Ultra más
El mercado de los smartphones de gama alta ha llegado a un punto donde las revoluciones brillan por su ausencia. Las marcas nos bombardean con promesas de innovación que, la mayoría de las veces, se quedan en pequeños cambios. Ahora, Samsung pone sobre la mesa su apuesta para 2026 y nos presenta el Galaxy S26 Ultra. Como es habitual, llega acompañado de una avalancha de términos de marketing centrados en la inteligencia artificial y en ser el teléfono más intuitivo hasta la fecha. Sobre el papel, suena espectacular.
Pero nuestro trabajo aquí no es repetir notas de prensa. El objetivo de esta guía es destripar qué trae realmente de nuevo el Galaxy S26 Ultra, separar las mejoras de verdad del marketing y ayudarte a tomar una decisión con cabeza. Analizaremos a fondo sus características para que sepas si de verdad merece la pena romper la hucha y dar el salto desde la generación anterior. Además, repasaremos brevemente qué ha pasado con sus hermanos menores, los Galaxy S26 y S26+, que también traen tela que cortar y no toda es buena.
Especificaciones de toda la serie Galaxy S26
Antes de entrar en valoraciones, pongamos los números crudos sobre la mesa. Aquí tienes la radiografía completa de la nueva familia Galaxy.
| Especificación | Galaxy S26 | Galaxy S26+ | Galaxy S26 Ultra |
|---|---|---|---|
| Pantalla | 6,3" FHD+ Dynamic AMOLED 2X, 120 Hz | 6,7" QHD+ Dynamic AMOLED 2X, 120 Hz | 6,9" QHD+ Dynamic AMOLED 2X, 120 Hz |
| Procesador | Exynos 2600 (en nuestro mercado) / Snapdragon 8 Elite Gen 5 | Exynos 2600 (en nuestro mercado) / Snapdragon 8 Elite Gen 5 | Snapdragon 8 Elite Gen 5 for Galaxy |
| Memoria RAM | 12 GB | 12 GB | 12 / 16 GB |
| Almacenamiento | 256 / 512 GB | 256 / 512 GB | 256 / 512 GB / 1 TB |
| Cámaras Traseras | 50 MP (Principal) + 12 MP (Ultra Gran Angular) + 10 MP (Teleobjetivo 3x) | 50 MP (Principal) + 12 MP (Ultra Gran Angular) + 10 MP (Teleobjetivo 3x) | 200 MP (Principal f/1.4) + 50 MP (UGA) + 50 MP (Tele 5x) + 10 MP (Tele 3x) |
| Cámara Frontal | 12 MP | 12 MP | 12 MP |
| Batería | 4.300 mAh | 4.900 mAh | 5.000 mAh |
| Carga Rápida | 25 W por cable, inalámbrica 2.0 | 45 W por cable, inalámbrica | 60 W por cable (75% en 30 min), inalámbrica. |
| Conectividad | 5G, Wi-Fi 7, Bluetooth 5.4 | 5G, Wi-Fi 7, Bluetooth 6.0 | 5G, Wi-Fi 7, Bluetooth 6.0 |
| Precio | Desde 999 euros | Desde 1249 euros | Desde 1449 euros |
Estas son las novedades del Samsung Galaxy S26 Ultra
Es fácil perderse entre tanto número y nomenclatura rimbombante. Si rascamos bajo la superficie del Galaxy S26 Ultra, encontramos cambios que sí van a impactar en tu día a día y otras ausencias que, francamente, en 2026 resultan difíciles de justificar. Seguir sin incluir imanes Qi2 para carga inalámbrica es un claro ejemplo. Vamos al grano con lo que realmente estrena este mastodonte.
Un nuevo diseño que deja atrás los cantos afilados
Samsung parece haber aplicado la máxima de "si funciona, no lo toques", pero con un matiz importante. A simple vista, el S26 Ultra es calcado al S25 Ultra, manteniendo ese módulo de cámaras tan reconocible. Sin embargo, al sostenerlo, la historia cambia. Los bordes son ahora ligeramente más redondeados, evitando que el teléfono se clave en la palma de la mano, un problema endémico de las generaciones anteriores.

Además, hay una vuelta a los orígenes en los materiales. Tras la fiebre del titanio, Samsung regresa al aluminio. Este cambio no solo aligera ligeramente el peso del terminal, sino que responde a una necesidad puramente técnica. Los nuevos procesadores generan picos de temperatura considerables y el aluminio es un conductor térmico muy superior al titanio. De este modo, el móvil entero actúa como un disipador gigante, algo crucial para el rendimiento sostenido.
Por cierto, el S-Pen sigue presente. Aunque es una noticia que un año más Samsung lo mantenga, no cambia mucho con respecto a la generación anterior. Ni para lo bueno, puesto que es pasivo y no requiere carga, ni para lo malo, ya que sigue sin tener Bluetooth y, por tanto, no es capaz de ejecutar acciones a distancia en el teléfono.
Privacy Display como escudo contra miradas indiscretas
Probablemente la novedad de hardware más interesante e innovadora de este año (y una de la que ya habíamos tenido constancia hace días). Samsung estrena una tecnología integrada directamente en los píxeles del panel AMOLED que limita radicalmente los ángulos de visión a voluntad.
Se activa desde los ajustes rápidos y oscurece la pantalla para cualquiera que no la esté mirando de frente. Es una solución brillante si sueles consultar el banco, leer correos de trabajo o simplemente chatear en el transporte público. Incluso puedes configurarlo para que se active solo al abrir ciertas apps o introducir contraseñas. Hablamos de hardware y software trabajando juntos para resolver un problema real.
Rendimiento bruto y un adiós a los calentones
Bajo el capó, el Ultra no hace concesiones y monta en exclusiva el Snapdragon 8 Elite Gen 5, dejando los experimentos con Exynos para sus hermanos menores. Supone un salto lógico frente al chip del S25 Ultra, con promesas de subidas del 19% en CPU y un salto del 39% en procesamiento neuronal, algo vital para todo lo que viene de IA.

Pero la potencia sin control y sin refrigeración no sirve de nada. Para evitar el temido estrangulamiento térmico cuando juegas o grabas en 4K, han rediseñado por completo la cámara de vapor para ampliar la superficie de disipación. A esto se le suma una mejora muy esperada en la velocidad de carga. El modelo anterior se atascó en los 45 W, pero el S26 Ultra llega por fin a los 60 W. Esto te permite inyectar un 75% de batería en solo 30 minutos. Ya era hora de que Samsung se pusiera las pilas en este apartado frente a la competencia asiática.
La fotografía mejora discretamente, sobre todo en la estabilización
Si miraste la tabla, verás que los megapíxeles son los mismos que el año pasado. El secreto aquí está en la óptica. Samsung ha ampliado la apertura de su sensor principal de 200 MP, pasando del f/1.7 del modelo anterior a un muy luminoso f/1.4. En la práctica, la lente es más grande, entra mucha más luz y las fotos nocturnas darán un salto de calidad palpable al reducir el ruido en bares oscuros o conciertos.
En vídeo, la mejora viene de la mano del SuperSteady Mode. Ahora, el teléfono cruza los datos del giroscopio y del acelerómetro para bloquear el horizonte. Da igual si estás esquiando o corriendo detrás de tus hijos. El software entiende tu movimiento físico para clavar una estabilización que rivaliza con las cámaras de acción dedicadas.
La IA de Samsung sigue madurando con el centro de mando inteligente
Aquí es donde Samsung ha echado el resto. En lugar de dispersar las funciones, han consolidado su ecosistema de inteligencia artificial en un solo frente para integrarlo a fondo en el día a día.

Estas son las herramientas que realmente destacan:
- Búsqueda múltiple con un solo trazo. La función de rodear para buscar ya no te obliga a seleccionar los objetos uno por uno. Ahora haces un círculo grande y la IA te identifica a la vez los pantalones, las zapatillas y el reloj de cualquier foto o vídeo.
- Borrador de audio todoterreno. Esta herramienta se independiza por fin de la galería nativa y ahora funciona en apps de terceros. Si estás viendo un directo en Instagram o un vídeo en YouTube con mucho ruido de fondo, puedes silenciar el viento o el tráfico en tiempo real.

- Un asistente que por fin asiste. Bixby deja de ser un estorbo gracias a la integración de la función Now Nudge y de agentes como Gemini o Perplexity. Ahora lee el contexto de las apps del sistema para sugerirte fotos directamente si alguien te las pide por chat, o te permite pedir un Uber de forma automática basándose en un evento de tu calendario.
- Filtro antispam implacable. El gestor de llamadas bloquea a los números desconocidos, obligándoles a justificar su intención antes de que tu teléfono suene. Tienes la transcripción en tiempo real en la pantalla y puedes responder por texto, aunque en el mundo real está por ver si un repartidor con prisas tiene paciencia para hablar con un robot.
- Edición fotográfica sin límites y con algo de locura. La edición generativa da un salto brutal y ya no solo borra cosas. Ahora admite instrucciones de texto para añadir elementos de la nada a tus imágenes. Eso sí, los resultados a veces son impredecibles y la IA puede acabar inventándose una foto completamente nueva en lugar de editar la original de forma sutil.
Oye, que Samsung también ha lanzado los S26 y S26+
No podemos olvidarnos de los modelos de entrada a la familia, aunque este año traen una noticia que escuece. Hablamos de una subida de precio de 90 euros respecto a la generación anterior en el modelo más básico, pasando de los 909 euros del S25 a los 999 euros del S26. Es una decisión agresiva por parte de Samsung, especialmente cuando echamos un vistazo a la hoja de especificaciones y vemos que han reciclado exactamente los mismos módulos de cámara.

Sin embargo, no todo es continuismo. El Galaxy S26 base crece ligeramente hasta las 6,3 pulgadas frente a las 6,2 del año pasado. Además, ambos modelos rascan un pico extra de batería para llegar a 4.300 mAh y 4.900 mAh respectivamente, un empujón frente a los 4.000 mAh del S25 original. Como compensación por el hardware de cámara reciclado, Samsung confía en el software para mejorar las fotos, introduciendo un nuevo escalado de imagen inteligente y un motor para representar mejor los tonos de piel en los selfies.
El gran aspecto negativo para nuestro mercado es el procesador. El año pasado Samsung nos dio una alegría trayendo el Snapdragon a España en toda la gama S25. Este año damos un paso atrás. Mientras que el Ultra monta lo mejor de Qualcomm, los S26 y S26+ volverán a la lotería del silicio montando el Exynos 2600 de la casa en nuestro país.
Por supuesto, habrá que esperar a los análisis y las comparativas, pero el hecho de que Samsung no haya apostado por sus propios chips en la gama Ultra deja entrever que el Exynos 2600 no está a la altura. Además, la experiencia confirma este hecho. De seguro que son teléfonos muy capaces y heredarán el músculo de software del Ultra, pero subir el precio y recortar en el procesador los pone en un compromiso absurdo frente a la competencia.
¿Merece la pena dar el salto al Samsung Galaxy S26 Ultra?
La respuesta corta y directa es que depende. ¿De qué? Del móvil que tengas ahora mismo en el bolsillo. Si eres el propietario de un Galaxy S25 Ultra o incluso de un S24 Ultra, actualizar no tiene ningún sentido. El salto de potencia no lo vas a notar en el día a día y, aunque la pantalla de privacidad y la carga de 60 W son añadidos excelentes, no justifican bajo ningún concepto desembolsar más de mil euros. Tu teléfono actual tiene cuerda para rato.
La cosa cambia si vienes de un dispositivo con tres o cuatro años de antigüedad. En ese escenario, el S26 Ultra es una auténtica bestia parda. Samsung ha afinado los detalles que flojeaban, ha mejorado significativamente la disipación de calor para exprimir el Snapdragon 8 Elite Gen 5 y ha consolidado un paquete de inteligencia artificial que realmente resulta útil. Curiosamente, el precio de salida en España se ha fijado en 1.449 euros, lo que supone una rebaja de 10 euros respecto a los 1.459 euros que costaba el S25 Ultra en su lanzamiento. Es un guiño comercial interesante para mantener el atractivo de su buque insignia.

El verdadero problema de esta generación está en los modelos inferiores. Pagar 999 euros por el S26 base o 1.249 euros por el modelo Plus, sabiendo que te llevas un procesador Exynos en lugar del Snapdragon que sí tenía la generación anterior, es un trago muy difícil de digerir. En ese caso particular, la decisión más inteligente y con mejor relación calidad-precio ahora mismo es buscar un Galaxy S25 o S25+ del año pasado, aprovechar las rebajas de las tiendas y llevarte un terminal con mejor procesador por mucho menos dinero.
Fin del Artículo. ¡Cuéntanos algo en los Comentarios!




